Raziel hace su aparición
Extraido y traducido de la web oficial de Legacy of Kain: Soul Reaver.
Dioses Oscuros
Ha transcurrido un milenio desde que Lord Kain estableciera su capital en las ruinas de los Pilares y comenzara su conquista del mundo. Su primer acto fue reclutar a la cuadrilla. Descendiendo al inframundo, Kain atrapó almas y así creó a sus lugartenientes, entre los que me encontraba yo, Raziel. A su vez, nosotros recorrimos la penumbra del purgatorio reclutando seis legiones de vampiros para asolar Nosgoth.
La destrucción de los reinos humanos más importantes era inevitable. En menos de cien años, la humanidad había quedado domesticada a base de bien. La prueba es que consentimos la presencia de algunos humanos salvajes dispersos por las tierras exteriores, aferrados a su desesperada guerra santa para librar a Nosgoth de la escoria de los vampiros. Nos divertían. Le daban un toque de dificultad a la vida de los novatos.
Después de domesticar a los humanos comenzó nuestro verdadero trabajo: moldear Nosgoth a nuestro antojo. Los esclavos construyeron alrededor de los Pilares un Santuario digno de nuestra nueva era, símbolo de nuestro Renacimiento oscuro. Se levantaron enormes hornos que vomitaban humo al cielo para bloquear los efectos perniciosos del sol. Jamás había conocido el mundo una época de tanta belleza. Sin embargo, con el tiempo empezamos a aburrirnos.
Dejamos que los vampiros menores, lo que quedaba de las legiones, empezasen a pelear. Con ello proporcionaban algo de emoción a una Corte cada vez más hastiada. Solíamos apostar por qué facción saldría vencedora de cada refriega. Alentábamos y frustrábamos las conspiraciones a nuestro antojo. Éramos el Consejo, y Lord Kain, nuestro único Amo.
Raziel
Los humanos piensan el origen de nuestra existencia es un veneno en la sangre. Idiotas, la sangre es simplemente el sustento de los cuerpos en que vivimos. Para crear un vampiro se debe robar un alma del abismo para reanimar el cadáver. Es el cuerpo el que exige el sacrificio de la sangre; nuestras almas obtienen su fuerza de los poderes de los mundos subterráneos. Conforme fuimos madurando, nuestros cuerpos terrenales evolucionaron hacia formas superiores, adquiriendo los poderes y la nobleza de los Dioses Oscuros. Sin embargo, cada cambio hacía que nos interesaran menos los insignificantes asuntos de vampiros y hombres.
Siempre era Kain el primero en cambiar. Una vez que el maestro experimentaba el nuevo don, uno de nosotros lo seguía, al cabo de una década más o menos. Y así fue hasta que tuve la audacia de evolucionar antes que mi amo. Recibí como don unas alas, y a causa de mi impertinencia, fui maldito.
El Antiguo
El contacto con el agua es un dolor insufrible para nosotros; quema como el ácido. Mi castigo fue ser arrojado al Lago de los Muertos, nuestro cadalso particular para traidores y débiles. Cuando mis hermanos me levantaron en el aire, pude ver su expresión de perplejidad. La emoción transitoria de algo nuevo. Y el dolor. Me retorcía, me fundía, ardía por dentro; luego caí… toda una nueva experiencia. Una eternidad. No tengo idea del tiempo que estuve cayendo. Sólo sé que la caída tuvo un final, y que en medio del dolor oí la voz . Al principio pensé que se trataba tan sólo de los ecos de mi mente torturada, pero empecé a comprender que se trataba de algo más.
Una profunda cólera, primitiva, justa y arcaica.
El Antiguo me explicó muchas cosas. Me habló de la creación, de la muerte, de las almas y del hambre. Durante eones, el Antiguo se había alimentado de las almas de Nosgoth. La dinastía de vampiros de Kain los había privado de medios de subsistencia; como consecuencia, el hambre se había apoderado de este lugar muchos siglos atrás.
El Antiguo me ofreció una solución a mi triste existencia: si conseguía infiltrarme en el Reino Material y masacrar a mis antiguos camaradas, tendría la oportunidad de vengarme de Kain.
¿Cómo podría rechazar tal ofrecimiento?
Ahora indago en las ruinas de Nosgoth buscando destruir a mi creador.